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Padres

Artículo #11

Cómo disciplinar a los hijos varones.

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Hace unos días, junto con mi esposa hicimos una rápida visita al supermercado para comprar unas pocas cosas. Cuando llegamos, nos llamó la atención una mujer que estaba de compras con su hijo de cinco años y ambos estaban envueltos en una lucha de voluntades. El niño le exigió que le comprara algo, y cuando ella se negó, comenzó con una clásica rabieta.
El conflicto todavía seguía en pie cuando llegaron al mostrador de pago adonde nos encontrábamos esperando en la fila. Haciendo caso omiso de que yo lo estaba oyendo, la mamá se inclinó hacia abajo y le habló con mucha tranquilidad a su hijo:
– “Te iba a comprar lo que pediste” – le dijo, – “pero ahora de ninguna manera puedo hacerlo. No recompensamos esa clase de comportamientos”

Pero el muchacho no estaba dispuesto a ceder. Continuó gruñendo y quejándose. Entonces la madre le dijo con total naturalidad:
– “¿Sabes lo que sucederá cuando lleguemos a casa?”
– “Sí”, dijo el niño.
– “¿Qué sucederá?”, le preguntó la madre.
– “Una nalgada”
– “Así es”, dijo la madre. “Y si te sigues comportando así, serán dos”

Al decir eso, la batalla terminó. El pequeño se tranquilizó y se comportó como un caballero. Casi nunca tomo parte en esta clase de episodios entre padres e hijos, pero ésta fue una excepción. La mujer se merecía una palabra de elogio.

- “Usted es una buena madre”, comenté.

- “Bueno, no es fácil”, respondió con una sonrisa.

La última vez que los ví, la mujer y su hijo se dirigían hacia la puerta. Sin querer, nos había dado una demostración de disciplina firme pero amorosa en circunstancias bastantes difíciles. El niño había desafiado la autoridad de la madre frente a extraños, situación que la ponía en desventaja.

A pesar de la vergüenza causada por la situación, permaneció controlada y en calma. No gritó ni reaccionó exageradamente. En cambio, dejó en claro que las reglas que se aplican en la casa también se aplicarían, literalmente, en el supermercado.

Esa clase de disciplina amorosa y confiada fue la que mi sabia y piadosa madre me aplicó cuando yo era un niño, y que traté de describir en mi primer libro para padres y maestros, titulado : Atrévete a disciplinar”. No intentaré resumir los elementos de aquel libro ni de otros que he escrito acerca del tema de la disciplina. Sin embargo, podría ser de ayuda el dar algunas sugerencias adicionales de importancia para los varones.

Comencemos examinando el papel de autoridad, que es fundamental para la adecuada enseñanza de niños y niñas, pero especialmente de los niños. La clave para los padres es evitar los extremos en cualquier dirección.

Durante el curso de los últimos 150 años, las actitudes de los padres han cambiado radicalmente: desde la opresión y la rigidez en un extremo hasta la permisividad y la debilidad en el otro. Ambos son dañinos para los hijos.

Durante la era victoriana, se esperaba que los niños se vieran pero no se oyeran. El padre siempre era un personaje represivo y temible que castigaba duramente a sus hijos por sus errores y defectos. Algunas veces, la madre era la que proporcionaba el cariño, pero también podía ser una mujer bastante severa. Estas técnicas autoritarias y punitivas reflejaban la creencia de que los niños eran adultos en miniatura y necesitaban que se los formara con palizas, comenzando poco después del nacimiento y continuando hasta bien entrada la juventud.

Con el tiempo, esa rigidez empujó el péndulo hacia otro extremo del universo. Al final de los años cincuenta y comienzo de los sesenta, los padres se volvieron decididamente permisivos. Lo que se llamó un enfoque “centrado en el niño” fue socavando la autoridad y creando algunos pequeños terrores en la casa.

De hecho, los niños que nacieron inmediatamente después de la segunda guerra mundial, y crecieron en esa era, llegaron estrepitosamente a la adolescencia justo a tiempo para revolucionar la sociedad.

A pesar de que el espíritu revolucionario que generaron, ahora se ha calmado, las familias actuales siguen bajo su influencia. Muchos representantes de la generación de los sesenta y setenta criaron a sus hijos con las mismas tecnicas pemisivas que observaron en sus hogares. No tenían idea de por qué era importante enseñarles respeto y responsabilidad a sus hijos e hijas, ya que ellos nunca lo habían experimentado personalmente.

Ahora, una tercera generación ha entrado en escena que todavía está menos familiarizada con los principios tradicionales de la crianza de los hijos, y existen muchas excepciones. Sin embargo, mi opinión es que hoy los padres están más confundidos que nunca con respecto a la disciplina efectiva y amorosa. Se ha convertido en un arte perdido, en una habilidad olvidada.

Madres y padres bien intencionados se han desviado del camino gracias a los principios liberales de una cultura posmoderna, especialmente cuando se trata de un comportamiento rebelde o malo. No hace falta más que mirar a los padres interactuando con sus hijos en público. Verá madres frustadas, gritándoles a sus hijos impertinentes, irrespetuosos y fuera de control.

El director del Centro Tom W. Smith, resumió los hallazgos de sus estudios de la siguiente manera: “La gente se ha vuelto menos tradicional con el tiempo, el énfasis ha cambiado de la obediencia y las familias que tienen a los padres como el centro, a valorar la autonomía de los hijos. Ahora los padres esperan que sus hijos se autodisciplinen”.

A aquellas madres y padres que esperan que sus varones se disciplinen a sí mismos, lo único que les puedo decir es: “mucha suerte”. La autodisciplina es una meta valiosa, pero casi nunca se desarrolla por iniciativa propia. Se debe enseñar. Formar y moldear las mentes jóvenes es el producto de un liderazgo diligente y cuidadoso de parte de los padres. Puede estar seguro de que se requiere un gran esfuerzo y una gran paciencia.

Permítanme repetir lo que ya he dicho otras veces: los varones necesitan estructura, supervisión y que se les civilice. Cuando se les cría en un ambiente de ausencia de intervención, carente de liderazgo, generalmente comienzan a desafiar las normas sociales y el sentido común.

Aquí tenemos otra metáfora que nos puede servir de ayuda: un río sin riberas se convierte en un pantano. Su tarea como padres es construir el canal por el cual correrá el río. Otra más: A un niño lo guiará el timón o la roca. La autoridad, cuando se equilibra con el amor, es el timón que dirige a sus varones a través de las puntiagudas rocas que pudieran romper el fondo de sus frágiles embarcaciones. Sin usted, el desastre es inevitable.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirnos a enfoque.familia@gmail.com

Tomado del libro. Cómo criar a los varonespor Dr. James Dobson

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Artículo #10

Tenga una buena relación con sus hijos.

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Una buena relación con los hijos es esencial para que haya armonía en el hogar y crezcan bajo cimientos de principios y valores

Ps. Miguel Ángel Tellaeche Bechelani. 

Lo que más le dolió a Sandra fue descubrir que su hija, de apenas trece años, tenía más relación de amistad con familiares como tíos y primos, que con ella.

No entiendo por qué no me dijiste antes que estabas probando alcohol y drogas–, le dijo a la chica el día que fue a responder por ella, en una inspección de policía. La habían detenido junto con otros muchos a la salida de un concierto muy sonado en la ciudad.

Contigo no es fácil hablar, mamá. Vives en otro mundo–, se excusó.

Sí, pero si me hubieras dicho de tus problemas habríamos podido resolver algo, no sé, buscar una salida—interpeló la madre, preocupada por encontrar a su muchachita con una caterva de pandilleros sorprendidos cuando consumían marihuana y bebían aguardiente.

Ya, deja de sermonearme y sácame de esta pocilga—interrumpió la adolescente.

Ese incidente fue el que abrió las puertas para que Sandra procurara hacerse su mejor amiga. Reordenó su agenda, estuvo ocupada en definir una agenda de trabajo común para compartir salidas, se interesó en los gustos de la chica y pasaron mucho tiempo en centros comerciales, cines y parques de diversión.

No es fácil ser amigos de nuestros hijos, pero ya ves, Fernando, hay que trabajar en ello—me dijo al compartirme su experiencia. La relación ha mejorado muchísimo.

¿Ser amigo de los hijos adolescentes?

En un mundo de avances tecnológicos en el cual es posible desde nuestro lugar de trabajo controlar –mediante cámaras de seguridad en casa–, lo que están haciendo los hijos, y en el cual hablar con ellos está a la distancia de un número de celular, resulta irónico que ya en la adolescencia resulte imposible dialogar con ellos. “Con mi hija apenas nos cruzamos palabra“, me decía una madre de familia, presa de la desesperación: “Realmente no se qué hacer para volver a tener los tiempos de diálogo de otros tiempos“.

De ser chicos y chicas tiernos, amables y de buen genio, se convierten en muchachos y muchachas retraídas, rebeldes, altaneras y que prefieren estar con sus amigos que con sus progenitores.

Los desajustes que experimentan en su personalidad están ligados a los cambios en su cuerpo. Para unos y otros tenemos que estar preparados como padres; pero algo más: para asumir un nuevo rol, construyendo puentes que nos permitan llegar hasta ellos, en su mundo que por momentos nos resulta inaccesible, con el ánimo de sentar bases sólidas de amistad.

Las circunstancias nos obligan a prepararnos para manejar situaciones conflictivas con ellos. Y uno de los pasos de mayor significación es aprender a conocerlos en esa nueva etapa de su vida.

El adolescente y sus conflictos

Como anotaba, para ser amigo de los hijos e hijas adolescentes es necesario tener un conocimiento panorámico de su pequeño mundo, y por supuesto, de los conflictos internos y externos que enfrentan.

Entre otras, las preocupaciones que a ellos les asaltan son:

1.- ¿Cómo me veo y me ven los demás?. Esta inquietud que les asalta en lo más profundo de su ser, está ligada con la autoestima. Si no reciben aceptación, comenzando con la suya como padre o madre, tendrán serios problemas. Una recomendación sana es que no les ridiculice ni en privado ni en público, que no haga comparaciones respecto a otros adolescentes, y que tenga palabras de estímulo y comprensión.

2.- ¿Podré hacer algo bien?¿Sirvo para algo?. Recuerde que en la adolescencia están dejando el abrigo de los padres para vivenciar su propio mundo; por esa razón es importante brindarles apoyo, hacerles entender que comprendemos sus aparentes fracasos y estamos dispuestos a darles la mano para que sigan adelante. Que encuentren en usted y en mí, un soporte para superar sus frustraciones. Este consejo aplica en todos los ámbitos en los que se desenvuelven los adolescentes: a nivel familiar, académico y social.

3.- ¿Cómo manejo mis emociones? Tenga presente que uno era el chico o chica al que usted decía qué hacer, y otro bien diferente es cuando tiene inclinación –apenas natural—a tomar sus propias decisiones. Las emociones representan para ellos un asunto complejo. Empiezan a experimentar gustos, inclinaciones y hasta “enamoramiento“. Sí, aunque piense: “Mi hijo jamás caería en situaciones así“. Es un ser humano, y por tanto, proclive a un comportamiento muy humano.

Comprenda la confusión de emociones que enfrentan en algunos momentos. Si considera oportuno guardar silencio, hágalo; si por el contrario ve apropiado abordarlos y extenderles su mano amiga, pues tome la decisión.

4.- ¿Qué hay de malo con mis criterios del orden? Sin duda lo habrá visto cuando entra al cuarto de sus hijos adolescentes y comprueba que es un caos. Es entonces cuando debe armarse de paciencia y recordar que su concepción de lo que es ser alguien ordenado, es bien distinto de lo que conciben sus chicos y chicas en esta etapa. Explíquele que es por su propio bienestar. Enojarse no le producirá más que desgaste.

5.- ¿Será que mis padres no se cansan de sermonear? Un concurso de pintura sobre lo que considerarían un mundo ideal, realizado entre adolescentes, reveló que para ellos una sociedad sin adultos es lo más cercano a la felicidad. Cuando les imponemos y reñimos, nos convertimos en esos seres que sermonean y de los cuales quieren estar muy lejos.

Por esa razón, sus recomendaciones deben sonar a consejos y no a regaños. Amenazarlos o herirlos con palabras o golpes, no contribuye a nada.

No olvide que se construye amistad a partir del diálogo, y si en sus primeros acercamientos a sus hijos e hijas adolescentes tiene confrontaciones, trate de manejar el asunto con mesura, de un compás de espera, no se desanime y vuelva a intentarlo.

Siete recomendaciones para ser padres y amigos

Me resulta muy difícil entrabar cualquier conversación con mus hijos“, se quejó Rosaura, tirando la toalla. Estaba cansada de intentarlo una y otra vez. “No se qué opine, pero personalmente creo que es imposible“, enfatizó.

Y al hablar del asunto concluí con ella en que jamás nadie ha dicho que ser amigo de los hijos y especialmente si están en el período de la adolescencia vaya a ser fácil.

Hay siete consejos sencillo que comparto con usted:

1. Recuerde siempre que usted piensa distinto que sus hijos.

2. Asuma que su forma de ver la vida y asumirla, es distinta de la perspectiva que tienen sus hijos.

3. Sea tolerante. Enojarse no resuelve nada.

4. No levante la voz ni reaccione con agresividad verbal o física.

5. No se enfrasque en discusiones y debates. Concerte, concilie, busque puntos comunes.

6. Razone que autoridad no es imposición.

7. No se desanime ante los primeros pasos de acercamiento.

Hay una octava recomendación que en mi criterio es primera que todas: ore por sus hijos. Siempre recuerdo que lo hacía Job, siendo él creyente y ellos incrédulos. Asumía su papel protagónico como intercesor: “Sus hijos acostumbraban turnarse para celebrar banquetes en sus respectivas casas, e invitaban a sus tres hermanas a comer y beber con ellos. Una vez terminado el ciclo de los banquetes, Job se aseguraba de que sus hijos se purificaran. Muy de mañana ofrecía un holocausto por cada uno de ellos, pues pensaba: «Tal vez mis hijos hayan pecado y maldecido en su corazón a Dios.» Para Job ésta era una costumbre cotidiana” (Job 1:4, 5. Nueva Versión Internacional).

Observe que pese a la actitud de los jóvenes, el padre antes que reñir con ellos, llevaba esa situación delante de la presencia del Señor en procura de que experimentaran un cambio, y es apenas natural que con ayuda de Dios, nuestro proceso formativo hacia ellos resulta muchísimo más eficaz.

Amistad, principios y valores van de la mano

Los principios y valores se transmiten (Cf. Proverbios 20:7). La Biblia nos enseña que amorosamente debemos sembrar en nuestros hijos esas pautas de vida (Cf. Proverbios 4.1; 7:24;). Cuando lo hacemos, en ese marco de diálogo amisto, más que imponerles nuestra autoridad y decirles deben actuar de esta u otra manera, debemos recomendarles líneas de comportamiento que les traerán beneficios presentes y futuros (Cf. Proverbios 12.7; 14.26).

Cuando nos hacemos amigos de nuestros hijos adolescentes, deja sembrados en ellos principios y valores perdurables. El rey Salomón lo explicó de una manera ejemplar cuando escribió: “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará” (Proverbios 22.6, Nueva Versión Internacional).

Al tender puentes de amistad con ellos, les demostramos que no somos los regañones como en otras épocas nos veían, sino que les amamos y deseamos lo mejor para ellos. No procuramos avergonzarles, cuestionarles ni ofenderles, sino como diría el apóstol Pablo “…para amonestarlos, como a hijos míos amados” (Romanos 1 Corintios 4:14, Nueva Versión Internacional). Asumir una posición de choque con ellos, antes que arreglar las cosas, las torna más complejas y van en contravía de lo que recomienda el autor sagrado: “Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor” (Efesios 6.4; Cf. Colosenses 3.21, Nueva Versión Internacional).

Cuando nos esforzamos por ser amigos de nuestros adolescentes no perdemos autoridad, por el contrario, la ganamos ya que tendremos mayores puntos de coincidencia en los cuales encontrarnos para dialogar y construir una mejor relación. De paso, podemos edificarlos en amor pero también en disciplina para afianzar en sus vidas principios que resultarán inamovibles.

No olvide, con ayuda del Señor Jesucristo—quien debe reinar en su hogar—la aplicación de la amistad transformará su relación con los hijos e hijas adolescentes con quienes resultaba aparentemente imposible dirigirse palabra.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme: enfoque.familia@gmail.com

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Artículo #9

¡Sí posible alcanzar la felicidad personal y familiar!

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Sólo con ayuda de Dios es posible alcanzar la felicidad personal y familiar... ¡Decídase hoy por una vida plena!

Ps. Miguel Ángel Tellaeche Bechelani. 

Cuando usted va al cementerio central de Lima, encontrará en medio de las tumbas de diverso color, con flores de todo tipo y sentencias de toda índole, una lápida en la que anota: “Aquí yace José Vicente Santamaría, el hombre que nunca pudo ser feliz“.

Su familia es modesta, y reside en una casa de ladrillos grandes, ventanal de vidrios que cubre la fachada y tejas rotas en varios tramos. Se refieren a su pariente como alguien que anheló la felicidad. “José Vicente desde niño deseo la felicidad, pero siempre encontraba tropiezos. Desde la escuela. Se acostumbró a luchar contra el fracaso. Cuando prestó su servicio militar pasó más tiempo en el calabozo que en las filas

Su hermana, una chola de treinta y siete años, madre de dos hijos, interviene para anotar: “Ni en la juventud pudo ser feliz. En un accidente de tránsito perdió la movilidad de su pierna izquierda, la visibilidad de uno de sus ojos y quedó parcialmente sordo“.

Y ni se diga de cuando consiguió casarse—explica la madre–. Se casó con una mujer que jamás lo respeto. Lo trataba mal y además, era infiel con cuanto hombres encontraba en su camino

El matrimonio fue lo que mató a mi hermano—dice la hermana que no quiere perder el hilo de la conversación–. Decepcionado de la vida plena que había sido esquiva para él, y cansado con las reincidencias de su mujer, se quitó la vida un jueves después de caída la noche

La decisión de escribir en la lápida “…el hombre que nunca pudo ser feliz“, fue de la mamá. Esas pocas palabras hicieron famosa su sepulcro.

Leyendo cuidadosamente aquel epitafio, con una suave brisa con olor a mar pacífico en una soleada mañana en la hermosa ciudad de lima, me pregunté como usted quizá lo está haciendo ahora: La felicidad, ¿es posible alcanzarla?

La felicidad no existe

Tal vez le suene extraño pero por favor, no me malentienda. Me refiero a la felicidad tal y como nos la venden los medios de comunicación, la moda y en general la sociedad que nos rodea.

Me pareció curioso un anuncio publicitario de un matrimonio en una playa, con un sol radiante, un mar muy azul e infinidad de turistas cerca. El letrero decía: “Venga a las playas de San Andrés. Comprobará qué es felicidad” Unos renglones más abajo explicaba que el costo era módico… Sólo 500 dólares…

La Felicidad, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española tiene dos acepciones: la primera, un estado de grata satisfacción espiritual y física; la segunda, se refiere a persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz al individuo.

Cuando vamos a los textos originales de la Biblia en Hebreo y Griego, descubrimos que el concepto de Felicidad no figura por ninguna parte. Por el contrario, es un término que proviene de la raíz latina Felicitas.

Ahora, ¿nos han vendido una mentira? En cierta medida sí. Se preguntará usted, ¿entonces qué dice las Escrituras que experimenta el hombre?

Un estado de contentamiento y gozo

Cuando hacemos una búsqueda cuidadosa en la Biblia, encontramos que antes que Felicidad como el estado deseado de todo ser humano, en los hombres y mujeres se alcanza niveles de Paz y Gozo. Mientras que se considera que algo o alguien puede robar la felicidad, el Contentamiento y el Gozo son estados que permanecen en el creyente porque provienen de Dios y están alimentados con una actitud de confianza en el Señor, de que no importa los problemas que puedan llegar, Él tiene el poder suficiente para resolverlos.

El estado de Contentamiento es definido por el verbo Griego Arkeo que traduce estar bajo el dominio de fuerzas suficientes para una cosa y está íntimamente ligado con la concepción de estar satisfechos.

Igualmente toma bases en el nombre Griego Autarkeia que vertido al Castellano satisfacción, deleite o complacencia. El apóstol Pablo lo explicó de la siguiente manera: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra…” (2 Corintios 9:8)

Observe cuidadosamente que se define una estrecha relación entre el Señor y el cristiano. Una comunicación de doble vía. Si está operando, la persona llega a tener aquello que necesita y que despierta la sensación de satisfacción.

Un ejemplo lo ofrecen los cristianos que son víctimas de persecución en países políticamente o religiosamente contrarios a la fe cristiana. Aunque experimentan carencias, están contentos a pesar de las circunstancias adversas que enfrentan. Nada les mueve de ese estado.

Ahora debemos sumar al primer estado, uno muy importante: el Gozo. Esta acepción tiene su origen en el verbo griego Cara que traduce deleite y sugiere alivio ante situaciones contrarias al propósito de quien las enfrenta. También fue Pablo quien se refirió al Gozo prevaleciente en su vida aun cuando todo estaba en contra. “Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.” (2 Corintios 7:4 Cf. 2 Corintios 13:11; Hebreos 12:11)

Dios es la fuente del Contentamiento y del Gozo. Aprendemos entonces el Gozo está asociado con la vida. Las experiencias dolorosas preparan para experimentar Gozo. ¿Se da cuenta? Cambia la concepción que tenemos generalmente y es que al convertirnos a Cristo Jesús pensamos que todos los problemas tienen que terminar. Cuando aprendemos el sentido real, descubrimos que el Contentamiento y el Gozo permanecerán en nosotros, no importa los problemas que enfrentemos, si caminamos tomados de la mano del Señor Jesús.

Algo que aprendemos también es que algunas fuentes de Gozo son la fe (Romanos 15:13; Filipenses 1:25) y la esperanza (Romanos 5:2).

La Paz es real para su vida

Si en la relación con Dios comienza a disfrutar del Contentamiento y el Gozo, sume un estado que se asocia a la vida cristiana: la Paz interior.

Como nombre, el término Paz proviene del griego Eirene que describe relaciones armónicas entre las personas (Mateo 10:34; Romanos 14:19), amistad (1 Corintios 16:11), ausencia de agresión (Lucas 11:21; 19:42) relaciones armónicas entre Dios y el hombre logradas a través del Evangelio (Hechos 10:37; Efesios 2:17) y la conciencia de reposo y contentamiento (Mateo 10:12; Marcos 5:34)

Observe que el apóstol Pablo informa que el Evangelio de Jesús produce en nosotros Paz, esa Paz que el hombre no puede describir y que proviene del Padre celestial gracias a la obra redentora del Señor Jesús:

“Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;(“(Efesios 2:17, 18)

Pero también aprendemos que debe haber en cada uno de nosotros, la disposición para que more la Paz. Pueden existir las condiciones propicias para que así sea, tener una buena relación con Dios, y sin embargo negarnos interiormente a disfrutar de esa Paz. El autor sagrado ilustra el asunto al escribir: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.” (Romanos 12:18)

¿Y qué de la Bienaventuranza?

Un último término que le invito a estudiar conmigo, es el de Bienaventurado. Aquél Bienaventurado es quien goza de la Bienaventuranza. ¿De dónde proviene este término? Del verbo Griego Makarizo que significa largo, grande, extenso. Algo que no se termina fácilmente. El concepto entonces es de ser dichoso, pero permaneciendo a pesar de las circunstancias y el tiempo.

El estado de dicha, propia del Bienaventurado, no se agota porque se presenten situaciones difíciles. Por el contrario, permanece. El apóstol lo describió gráficamente cuando anota: “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.” (Santiago 5:11)

El concepto de Bienaventurado es bastante amplio. Está ligado a una bendición pero también a una disposición de corazón para disfrutarla (1 Tesalonicenses 4:11)

Por último le invito para que miremos otro término sumamente importante para su existencia. Es la Tranquilidad. Tiene origen en el nombre GriegoJesuquia que indica sosiego (2 Tesalonicenses 3:12) El apóstol Pablo animó a los creyentes de Tesalónica a disponerse en su corazón a tener tranquilidad.“…y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado….” (1 Tesalonicenses 4:11)

En síntesis, recuerde que debe haber en su corazón disposición para tener Contentamiento, Gozo, Paz, Bienaventuranza y Tranquilidad. Es posible alcanzar estos cinco estados mediante una relación permanente con Dios. No son algo que se acaba fácilmente. Si andamos de Su mano, está siempre con nosotros.

La Felicidad tal como la concibe el mundo, es un estado utópico que no se relaciona con la realidad. Es más, es frágil. Los estados que provienen de relacionarse con el Señor son permanentes.

¿Ya está a cuentas con Dios?

Es probable que todavía no esté a cuentas con Dios. Anhela una nueva vida pero no ha tomado la decisión. Hoy es el día para que de ese paso fundamental. Reciba a Jesús el Señor en su corazón. Dígale: “Señor Jesús, reconozco que he pecado. Gracias por el perdón en la cruz para mis culpas. Te recibo en mi corazón. Haz de mí la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Ahora que dio un paso extraordinario en su existencia, aceptando la Salvación en Jesucristo, le tengo tres invitaciones. La primera, que ore diariamente. Orar es hablar con Dios. La segunda, que lea en la Biblia principios dinámicos que le ayudarán en su proceso de crecimiento personal y espiritual. Y la tercera, que comience a congregarse en una iglesia cristiana. ¡Su vida plena comienza hoy!

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirnos a enfoque.familia@gmail.com

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Artículo #8

Alcance la armonía y el crecimiento en la familia.

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Con ayuda de Dios, nuestro matrimonio puede ser una experiencia diaria y maravillosa...

Con ayuda de Dios su matrimonio en crisis hoy, puede experimentar transformación y orientarse a un espacio apacible donde primen el amor, la tolerancia y la comprensión…

 

Ps. Miguel Ángel tellaeche Bechelani. 

Miraba a través de la ventana hacia la nada, con la expresión de quien comprueba—en un instante fugaz—que el tiempo se detuvo y todo alrededor está congelado. Angustia, tristeza, desolación. Marha no encontraba salida al laberinto.

Jamás pensé que nuestra relación llegara a este punto muerto—se lamentó–. Lo único cierto es que vamos camino al divorcio–, murmuró con desesperanza.

Trajo a su mente los recuerdos desdibujados con el paso de los años. El día que se casaron, confiaba que todo saldría bien; que sería un camino de rosas. La realidad ahora era bien diferente.

La noche anterior había intentado dialogar con su esposo. La conversación terminó en una acalorada discusión en la que él le hizo un listado pormenorizado de todos sus errores y todo cuanto no le gustaba de ella. “No tiene sentido de que sigamos intentando salvar esta relación”, le dijo con frialdad.

Martha se preguntaba con rabia y desesperación de qué servía tener un auto nuevo, una casa hermosa y enorme en un lugar privilegiado de la ciudad, un alto cargo como ejecutiva en una compañía de seguros y estar en el umbral de terminar una especialización en finanzas. La respuesta, aunque quiso reprimirla fue ¡De nada!

Dio vueltas por la habitación. No tenía ganas ni siquiera de bajar a tomar la cena. Y la pregunta que gravitaba en sus pensamientos y se resistía a dejarla tranquila: “¿Cómo lograr el matrimonio deseado?”.

Una relación sólida y en armonía sí es posible

Las crecientes cifras de divorcios que sobrepasan el 25% en Europa, el 30% en Latino América y el 40% en los Estados Unidos, encienden las luces de alarma respecto al futuro de nuestra sociedad.

¿Hay una alternativa a mediano y largo plazo que nos permita disminuir el porcentaje de separaciones?¿Cómo propiciar el afianzamiento de las relaciones de pareja y del esquema padres-hijos?¿Qué nos garantiza sostenibilidad en el tiempo de la solidez matrimonial?

Para ayudar a despejar estos interrogantes, comparto con usted diez principios tomados de la Biblia que resultarán útiles en su hogar. Recuerde que una adecuada cimentación parte de aprender, asumir y aplicar principios y valores.

1. Asuma compromiso con su familia

Un alto ejecutivo de empresa, con ingresos de mucha significación que le permitían disfrutar de muchos privilegios, se quitó la vida de Sao Pablo, Brasil. ¿Qué pudo llevarle a tomar una decisión, cuando literalmente no le faltaba nada? Su familia… Era un caos. Sostenía permanentes discusiones con su esposa y, su hija menor, era drogadicta. Varias veces la encontraron durmiendo en las calles. El empresario no soportó la presión y acudió al suicidio.

Una medida extrema, sin duda. La solución estriba en asumir un compromiso real con nuestra familia. Dios debe ocupar el primer lugar, y el segundo, su hogar. Por supuesto, el trabajo es importante, pero ocupa una tercera posición en las prioridades que debe cubrir.

Dios trazó pautas muy específicas que llevan a concluir la necesidad de asumir un compromiso decidido y permanente con el núcleo familiar: “Las esposas deben estar sujetas a sus esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de la esposa, como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo; y él es también su Salvador. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las esposas deben estar en todo sujetas a sus esposos. Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella… De la misma manera deben los esposos amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo. Porque nadie odia su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida, como Cristo hace con la iglesia, porque ella es su cuerpo. Y nosotros somos miembros de ese cuerpo.”(Efesios 5:22-30, Versión Popular Dios habla hoy)

Anteponer nuestros intereses—entre ellos el ámbito laboral—a nuestro cónyuge e hijos, representa un grave error. Con ellos, que son el círculo más cercano y el privilegio que Dios nos concedió, estamos llamados a desarrollar altos niveles de compromiso. Descuidarlos, afecta la relación y amenaza con llevarla al precipicio.

2. Reconozca el valor de su cónyuge

Recuerdo a una mujer que, apenas el esposo disciplinaba a sus hijos, esperaba que se fuera e inmediatamente le decía a los chicos: “Es que su padre es muy autoritario”. Además de restarle autoridad a su marido, difundía una pésima imagen de él,

El apóstol Pablo enfatizó en la necesidad de dar el valor apropiado al cónyuge. Escribió: “En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.”(Efesios 5:33, La Biblia de Las Américas)

Otro pasaje revelador se encuentra en la carta que dirigió a los creyentes de Galacia: “Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.”(Gálatas 6:10, Nueva Versión Internacional)¿Cuál es la razón para desechar todo mal trato que reste la importancia que debe ocupar nuestro cónyuge? La recomendación de Dios mismo a través del Señor Jesús: “Así que y a no son dos, sino uno solo. De modo que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido.”(Mateo 19:6, Versión Popular Dios habla hoy)

Siempre medite en el hecho de que su cónyuge es muy valioso. Es un privilegio que comparte su vida con él o con ella. Dios le ama y usted debe igualmente, amar a la persona a la que se unió en matrimonio.

3. Reconozca que el amor no tiene límites

Si de verdad amamos a nuestro cónyuge y a los hijos, entenderemos que el amor no está condicionado. El apóstol Pablo describió la grandeza del amor en el pasaje magistral de su carta a los corintios: “Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo..”(1 Corintios 13:4-7, Versión Popular Dios habla hoy)

Apropiado tenerlo en cuenta porque infinidad de personas, apenas tienen el primer problema con su cónyuge o los hijos, conciben la separación como la única salida a los conflictos.

4. Respete los roles y autoridad

Un problema enorme en los matrimonios de hoy día, lo representa el desconocimiento de los roles y el irrespetar la autoridad. El apóstol Pablo salió al paso en este asunto al explicar: “Ahora bien, quiero que entiendan que Cristo es cabeza de todo hombre, mientras que el hombre es cabeza de la mujer y Dios es cabeza de Cristo.”(1 Corintios 11:3, Nueva Versión Internacional)

Si no me sujeto los superiores donde me desenvuelvo socialmente, estoy asegurando el irrespeto; igual, si no me sujeto a mi cónyuge, no puedo pretender que mis hijos se sujeten. En alguna oportunidad vino al Señor Jesús un alto oficial del ejército romano cuyo siervo estaba gravemente enfermo. La escena ocurrió en Capernaum y la relata el evangelio de Mateo, en el capítulo 5: “Jesús le respondió: –Iré a sanarlo. El capitán contestó: –Señor, yo no merezco que entres en mi casa; solamente da la orden, y mi criado quedará sano. Porque yo mismo estoy bajo órdenes superiores, y a la vez tengo soldados bajo mi mando. Cuando le digo a uno de ellos que vaya, va; cuando le digo a otro que venga, viene; y cuando mando a mi criado que haga algo, lo hace. Jesús se quedó admirado al oír esto, y dijo a los que le seguían: –Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe como este hombre.”(Mateo 5:7-10, Versión Popular Dios habla hoy)

El principio es sencillo: sujeción a la autoridad. Cristo mismo, con todo y ser el Salvador, se sujeta al Padre como describe el apóstol Pablo: “Y cuando todo haya sido sometido a El, entonces también el Hijo mismo se sujetará a aquel que sujetó a El todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.”(1 Corintios 15:28, la Biblia de Las Américas)

Revise su relación familiar. Quizá como esposo no quiere reconocer el valor y autoridad de su esposa, o viceversa. Es necesario que aplique correctivos a su perspectiva y que, desde hoy, asuma la importancia de someterse a la autoridad de su pareja. No que deje que le vulnere o atropelle, sino que comprenda el rol que de desempeña y lo respete.

 

5. Forme su familia en principios bíblicos

Es imperativo que abramos puertas a las enseñanzas de la Biblia. Son proveen de principios y valores que dan solidez a nuestra relación de pareja y en el trato con los hijos.

Hace pocos días estaba en una librería de mi amada Santiago de Cali hojeando libros. Encontré una veintena de títulos de “fórmulas infalibles” para tener hogares de éxito. Descubrí, en todos, que las “novedosas enseñanzas” son las mismas que desde siglos están contenidas en las Escrituras,

Cabe aquí recordar la instrucción que impartió Dios a Israel y a nosotros hoy:“Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca…” (Deuteronomio 6: 6-8, Nueva Versión Internacional)

Estas pautas, aprendidas en la Biblia y que aplicamos a nuestra cotidianidad, permiten que alcancemos solidez en nuestro matrimonio. Nos aseguran el éxito.

6. Desarrolle el principio de la conciliación

Es natural que al interior del matrimonio haya diferencias. Son al fin y al cabo, mundos diferentes. Usted no está obligado a pensar igual que su cónyuge o sus hijos. No obstante el que no tengamos la misma opinión no valida que asumamos una posición de rivalidad.

En esa dirección un principio que debemos aprender es el de la conciliación que va de la mano con la negociación. El apóstol Pablo lo explica magistralmente cuando escribió a los creyentes de Filipos: “No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros.”(Filipenses 2:3, 4. Versión Popular Dios habla hoy)

En una sociedad gobernada por el individualismo como aquella en la que nos desenvolvemos, es natural que nos bombardeen con ideas que hablan de hacer “valer la autoridad”, En cierta medida es una manifestación de orgullo. Recuerde que el rey Salomón, un hombre de los más famosos en la historia por la autoridad que ejerció, instruyó: “En los planes del justo hay justicia, pero en los consejos del malvado hay engaño.”(Proverbios 12.5)

Imponer nuestro criterio sin escuchar razones puede llevarnos al fracaso. Revise este punto y si lo considera ajustado a la realidad que está viviendo, aplíquelo, aprendiendo a conciliar y negociar.

7. Darle el primer lugar a Dios

La crisis sin precedente que atraviesan las familiares, además de la ausencia de valores y principios que ha ido socavando sus bases, tiene como fundamento dejar a Dios de lado. No tomarlo en cuenta para algo de tanta trascendencia como es la edificación del hogar.

Hoy me arrepiento de todo lo que hice, pensando incluso que hablar de religión era contraproducente para la formación de mis hijos”, explicó una madre desesperada cuando pidió el ingreso de un adolescente a un centro de rehabilitación de drogadictos. “Ojala hubiera permitido antes que Dios reinara en mi hogar”, se lamentó.

Su apreciación es la misma que tienen decenas de padres y madres de familia que terminan reconociendo la necesidad de tener fundamentos bíblicos en el proceso formativo de las nuevas generaciones.

Al respecto la Biblia enseña: “Si el Señor no construye la casa, de nada sirve que trabajen los constructores; si el Señor no protege la ciudad, de nada sirve que vigilen los centinelas. De nada sirve trabajar de sol a sol y comer un pan ganado con dolor, cuando Dios lo da a sus amigos mientras duermen.”(Salmo 127:1- , Versión Popular Dios habla hoy)

Dios no solo es la fuente de nuestra provisión diaria, sino que nos guía en los caminos a tomar diariamente. Él es el mejor orientador sobre cómo criar a los hijos. Nos permite ser sabios para tomar decisiones acertadas.

Quizá usted ha mantenido al Señor al margen de su existencia. Hoy es el día para que le abra las puertas, de su corazón y de su familia.

8. Desarrolle el principio de la tolerancia

Todos los seres humanos experimentamos altibajos. Unos mantienen equilibrio en su temperamento mientras que otros son susceptibles a la influencia del entorno y un tercer grupo no se aceptan a si mismos ni a los demás y reaccionan ante todo y todos porque la más mínima provocación los lleva a explotar en ira.

En la vida de pareja se aprecia también –en unos casos más que en otros—la oscilación de los estados de ánimo. ¿Qué hacer entonces cuando nuestro cónyuge está alterado? Guardar prudencia. Al respecto el rey Salomón exhortó: “La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego. La lengua de los sabios destila conocimiento; la boca de los necios escupe necedades.”(Proverbios 15:1, 2, Nueva Versión Internacional)

Si nos dejamos provocar por el mal genio de nuestro esposo o esposa o percibimos su molestia como un ataque personal, lo apropiado es guardar la calma hasta tanto se produzca un cambio en él o ella; de lo contrario, nuestra situación se complicará y terminaremos en gresca. Recuerde que lo sabio es callar y no avivar las diferencias expresando insensateces de las que luego nos arrepentimos. Este comportamiento atemperado está anclado en la necesidad de ser tolerantes.

9. Valore a sus hijos como un verdadero tesoro

Hay una enorme diferencia entre consentir a los hijos, pasando por alto sus errores, y otra, el amarlos. Es necesario que los queramos muchísimo, pero también que los disciplinemos cuando haya lugar. Amor, educación y correctivos van de la mano.

A través del autor bíblico, Dios enfatizó en la necesidad de valorar apropiadamente a nuestros hijos como el valioso tesoro que representan: “Los hijos que nos nacen son ricas bendiciones del Señor. Los hijos que nos nacen en la juventud son como flechas en manos de un guerrero. ¡Feliz el hombre que tiene muchas flechas como esas! No será avergonzado por sus enemigos cuando se defienda de ellos ante los jueces.”(Salmo 127:3-5, Versión Popular Dios habla hoy)

Una mujer desesperada se lamentaba porque sus hijos le estaban “sacando canas”. Incluso, pensaba sacar a la calle a dos de ellos. “No los soporto”, me dijo. Coincidimos en que si bien es cierto los chicos hoy día representan un reto para nosotros como progenitores, es necesario cambiar nuestra apreciación sobre ellos y reconocer la bendición que representan para nuestra vida. Cuando tenemos eso claro, tendremos efectividad cuando oremos para que Dios los cambie.

Usted y yo no cambiamos a nadie; es Dios quien lo hace. Si nuestra confianza está cifrada en Él, nos ayudará a imprimir transformación en la forma de disciplinar y generar principios y valores en nuestros hijos.

10. Tome tiemplo para planear qué hacer

Cuando asumimos la enorme tarea y responsabilidad de contraer matrimonio, sobre los hombres de los cónyuges recae una enorme responsabilidad: planear qué será del hogar que con ayuda de Dios comienzan a construir. No podemos improvisar, es necesario tomar tiempo para definir metas específicas.

Una familia en donde no hay objetivos y el esposo y la esposa no saben ni para dónde van y menos adónde llevarán a sus hijos, está condenada al fracaso. El Señor Jesús ilustró este principio de planear y medir cuidadosamente cada uno de nuestros pasos cuando enseñó: “Supongamos que alguno de ustedes quiere construir una torre. ¿Acaso no se sienta primero a calcular el costo, para ver si tiene suficiente dinero para terminarla?  Si echa los cimientos y no puede terminarla, todos los que la vean comenzarán a burlarse de él, y dirán: Éste hombre ya no pudo terminar lo que comenzó a construir. O supongamos que un rey está a punto de ir a la guerra contra otro rey. ¿Acaso no se sienta primero a calcular si con diez mil hombres puede enfrentarse al que viene contra él con veinte mil? Si no puede, enviará una delegación mientras el otro está todavía lejos, para pedir condiciones de paz.”(Lucas 14:28-32, Nueva Versión Internacional)

Recuerdo a un hombre que sin consultar a su esposa y menos tener en cuenta la opinión de sus hijos, vendió la casa para comprarse un taxi; el vehículo era de segunda mano y salió malo, averiado. Lo vendió también y compró unos cerdos con el propósito de establecer un criadero. Los animales murieron y hoy vende dulces en una avenida de la ciudad. ¿Qué pasó? No planeó acertadamente cada uno de sus pasos y se encaminó a la derrota.

Sobre esa base es necesario identificar dónde estamos ahora y a dónde queremos llegar. Evaluar cuáles son nuestras potencialidades y con qué recursos podemos contar. Aquí es necesario tener en cuenta nuestros dones y tales, provistos por Dios para facilitarnos el camino al triunfo.

En esa dirección, es necesario que planifiquemos nuestro presente y el mañana, a nivel personal pero también, familiar (Cf. Proverbios 19:15; Eclesiastés 10:18; Proverbios 19:8) Recuerde siempre que “El afán sin conocimiento no vale nada; mucho yerra quien mucho corre. La necedad del hombre le hace perder el rumbo, y para colmo se irrita contra el Señor. El que adquiere cordura a sí mismo se ama, y el que retiene el discernimiento prospera…La pereza conduce al sueño profundo; el holgazán pasará hambre.”(Proverbios 19:2, 3, 8, 15 Nueva Versión Internacional)

Tenga presente que está en juego no solo su vida sino la de su cónyuge y sus hijos. Lo aconsejable es planear entre todos, consultar sus expectativas y orientarse a metas específicas que a mediano y largo plazo les permitirán cosechar satisfacciones, con su futuro sólido.

Es tiempo de decidirse

Su matrimonio puede ser un matrimonio de éxito, con ayuda de Dios. Estos diez principios le serán muy útiles. Ahora tengo una pregunta: ¿Ya recibió a Jesucristo como Señor y Salvador de su vida?

Es esencial que le abramos las puertas de nuestro corazón a Jesucristo. Es el paso más importante. Hacerlo es sencillo. Recibirlo en nuestro ser como único y suficiente Salvador. Es muy sencillo. Puede hacerlo ahora mismo, allí donde se encuentra. Dígale:“Señor Jesús, reconozco mi pecado. Gracias por morir en la cruz para traerme perdón y abrirme las puertas a una nueva vida. Te recibo Señor Jesucristo como mi único y suficiente Salvador. Declaro que mi vida te pertenece. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea e inscribe mi nombre en el libro de la vida. Amén”

¡Bienvenido a la libertad! Cristo lo hace libre. En adelante, permanezca prendido de la mano de Jesucristo. Ahora tengo tres recomendaciones para usted. La primera, hacer de la oración un principio de vida diario; el segundo, lea la Biblia. Aprenderá principios maravillosos para su crecimiento personal y espiritual, y por último, comience a congregarse en una iglesia cristiana. ¡Su vida jamás será la misma!

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a enfoque.familia@gmail.com

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Artículo #7

Un factor destructivo a nuestros niños: El Divorcio.

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Cuando se produce un divorcio, los más perjudicados son nuestros hijos...

Ps. Miguel Ángel Tellaeche Bechelani. 

La nota que dejó Laura sobre la mesita de noche, refería su dolor por los seis años de separación de sus padres. “Quería un padre y una madre… juntos”. Siete palabras que sintetizaban lo que ella calificó, fueron las razones para optar por el suicidio.

Era una joven entusiasta, alegre, con unos ojos vivaces y el convencimiento de que cada mañana se debía pintar el mundo con los colores de la alegría.

En las paredes de su habitación, afiches de grupos musicales de moda y un viejo muñeco de Tribilín que le regaló su padre cuando cumplió seis años y la llevó a conocer Disneylandia.

El dolor de sus padres no tenía límites. Sólo cuando se produjo la ceremonia de sepelio, comprendieron el enorme dolor que causaron a la chica con la decisión de separarse….

Divorcio: una crisis anunciada

 

El fenómeno del divorcio está tomando una fuerza inusitada, incluso al interior del pueblo cristiano evangélico. Hasta hace poco sorprendía, por ejemplo, leer conclusiones del estudio contenido en el libro “Entre dos mundos: las vidas íntimas de los hijos del divorcio” de la autora Elizabeth Marquardt, según las cuales de cada cuatro personas con edades entre 18 y 35 años, una creció en una familia separada.

Tras entrevistar a 1.50 adultos jóvenes tanto de familias divorciadas como de aquellas que permanecen unidas. Todos coincidieron que la decisión de sus padres no había contribuido—en absoluto—a mejorar las relaciones y ha hacerles las cosas más fáciles a ellos. Aunque ayudó, en cierta medida, en el caso específico de progenitores que acudían a la violencia.

Surge una pregunta, ¿ y qué ocurre con los componentes de la pareja divorciados que siguen siendo amigos y se ocupan juntos de los cuidados de los niños? Ayuda pero no mitiga el enorme impacto traumático que produce en los chicos. Ellos llevan la peor consecuencia. Se les dificulta mucho asimilar la nueva situación estar solamente junto a su padre o a su madre.

Nuevas responsabilidad

Resulta interesante descubrir que muchos de los niños, fruto del divorcio, sintieron y asumieron la responsabilidad de proteger a sus madres y, en algunos casos, cuidar de sus hermanos menores.

Esta determinación coarta el normal desenvolvimiento del chico o adolescente porque no le permite cumplir su proceso normal de desarrollo.

La ruptura del matrimonio suele ir acompañada en los hijos por períodos de confusión y caos, por lo cual si humanamente se considera que la separación es la única solución, los padres deben al menos reunirse con ellos y explicarles en detalle la situación. Es imperativo recordarles que seguirán teniendo apoyo.

Estos son paliativos, por supuesto. Un divorcio—además de que no está en la voluntad de Dios—perjudica principalmente a los hijos.

Forjar valores frente a la confusión

Al asumir un nuevo hogar, los hijos enfrentan el conflicto de aplicar los valores que aprendieron de sus padres como parte de un proceso natural y gradual sin tener que hacer un esfuerzo conciente, o deben asimilar los valores que inculca uno de sus padres y su nueva pareja. Por eso deben inculcarse en ellos principios que sean de tal manera sólidos, que no entren en fluctuación así se produzca una separación y uno de los progenitores vuelva a comprometerse sentimentalmente.

Al respecto cabe recordar el principio bíblico de Proverbios 22:6: “Enseña al niño a ser honesto y cuando sea adulto no dejará de serlo.” Otra traducción apropiada sería:“Enseña al niño el camino que debe seguir y cuando sea adulto no dejará de serlo”.

Resulta significativo que un 24% de los hijos de padres divorciados manifiestan que no comparten los mismos valores de sus padres y el 17% sintieron lo mismo de sus madres. En cambio los adolescentes procedentes de familias sólidas han manifestado, en un 6% que no comparten los valores de sus progenitores. El 94% sí los compartían.

Pérdida progresiva de la fe

En todo el proceso es evidente que la mayor influencia en forjar valores y principios sobre sus retoños, la ejerce la madre. También son ellas y –por supuesto—los padres, los llamados a brindarles la formación religiosa.

No podemos olvidar que los hijos de familias que enfrentaron el divorcio, el cual por supuesto socavó sus bases, tienen tendencia a ser menos religiosos que aquellos que provienen de hogares sólidos.

En ocasiones el sufrimiento causado por la separación de sus progenitores, les llevó a cuestionar la fe en Dios. Otros se motivan buscando respuestas a sus dudas a través de la fe, pero el proceso puede convertirse en una lucha.

 

No puede concebirse el divorcio

Si bien es cierto la sociedad secular sin Dios ha cedido terreno al divorcio, el cristiano no puede dejarse arrastrar por esa práctica. Nuestra lucha va hasta el último instante, prendidos de la mano del Señor Jesucristo para salvar el matrimonio. La separación sólo sería viable cuando definitivamente hay circunstancias irreconciliables que no conceden margen a ningún arreglo. ¿Las razones? El divorcio afecta a quienes lo viven pero, también, a sus hijos.

El orgullo es uno de los principales detonantes de toda relación. Avanzar en la búsqueda de una solución, con ayuda divina, implica que los cónyuges reconozcan de manera particular que el Señor no ha acabado todavía Su obra en ellos ni tampoco en los de su pareja. Están viviendo por igual el tránsito hacia el cambio y el crecimiento personal.

El orgullo conduce a la radicalización y toda radicalización generalmente es mala.

Hay tres principios muy sencillos que ayudan mucho:

1.- Reconozca sus errores.

2.- Reconozca que su cónyuge, al igual que usted, también es débil.

3.- Dialogue con su cónyuge sobre los puntos débiles que están minando la relación matrimonial.

Cuando nos despojamos del orgullo, es posible concertar en procura de zanjar las diferencias. La humildad está asociada con respeto matrimonial.

En las Escrituras leemos la siguiente recomendación: “Por eso, confiésense sus pecados unos a otros, y luego oren unos por otros. Hagan eso para que Dios los sane…”(Santiago 5:16). También encontramos: “Esposas, estén dispuestas a servir a sus esposos, que es lo que deben hacer como seguidores del Señor. Esposos amen a su esposa y no la traten mal”.(Colosenses 3:18, 19. La Biblia, la Palabra de Dios para todos)

La humildad es necesaria para perdonar pero, además, para permitir que Dios obre la sanidad interior en nuestro ser.

¿Se aprobó el divorcio en el nuevo testamento?

Sobre el tema del divorcio el apóstol Pablo escribió: “Si tienes mujer, no trates de separarte de ella…”(1 Corintios 7:27. La Biblia, la Palabra de Dios para todos).Reafirmaba un postulado del Antiguo Testamento: “Si un hombre toma a una mujer, se casa con ella y luego no le gusta porque la descubre haciendo algo detestable, podrá echarla de su casa si él le escribe un certificado de divorcio”.(Deuteronomio 24:1. La Biblia, la Palabra de Dios para todos).

El término “detestable” en el original hebreo es confuso aunque podría estar asociado a la inmoralidad sexual.

El Señor Jesús al enseñarle a sus discípulos en torno a la separación fue tajante:“También se dijo antes: <<Cualquiera que se divorcie de su esposa, debe darle un certificado de divorcio>>. Pero ahora yo digo que al hombre que se divorcie, a no ser en caso de pecado sexual, hace que ella cometa adulterio. El hombre que se case con una mujer divorciada también está cometiendo adulterio”.(Mateo 5:31 ss. La Biblia, la Palabra de Dios para todos).

El divorcio no es la solución. El camino es la búsqueda de Dios en procura de evitar un colapso. En Dios y auto análisis de cuáles son los aspectos en los que estamos fallando, se puede encontrar la salida del laberinto. Usted puede experimentarlo… Además, piense que si usted sufre, mucho más sus hijos que son víctimas inocentes…

A propósito, ¿Ya recibió a Jesucristo como su único y suficiente Salvador? Por favor, es importante: que no pase este día sin que haya tomado la mejor decisión, abriéndole las puertas de su corazón a Jesucristo….

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a enfoque.familia@gmail.com

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Artículo #6

Agende esto por favor: Pasar tiempo con mis hijos…

Es muy importante…!!!

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Es esencial que dediquemos tiempo a nuestros hijos...

Ps. Miguel Ángel tellaeche Bechelani. 

Se aferraba a la agenda con sus manos, como si se tratara de una tabla de salvación en medio de una marejada turbulenta. Lloraba copiosamente. Incontenible. Las lágrimas arruinaban su maquillaje, cuyos vestigios se evidenciaban en las mejillas húmedas y enrojecidas.

Mi esposo y yo nos encontramos desesperados—dijo, desconsolada–. Harold, nuestro hijo, está viviendo una situación terrible, en la cárcel. Lo acusan de robo. Lo hizo con sus amigos, jóvenes al igual que él.—Respiró profundo, por breves instantes–.No nos explicamos por qué razón obra así. Mi esposo y yo nos hemos desvelado por trabajar, incluso sin descanso, y mire usted la situación en la que nos encontramos–.

Guardó silencio, apenas roto por los raptos de llanto desconsolado. Cuando se desahogó, dialogamos un poco respecto al problema.

Lorena es contadora profesional. Ramiro, su esposo, es abogado. Acordaron trabajar para darle a su hijo todas las comodidades que ellos mismos habrían querido en su niñez. Dejaban el chico bajo el cuidado de una empleada. Cuando llegaban de la oficina, generalmente el niño dormía. Por ese motivo los pocos domingos que les quedaban libres, los aprovechaban saliendo de paseo con Harold.

Pareciera que nuestros esfuerzos resultaron vanos—repetía Lorena con un dejo de desilusión.

¿En dónde se origina el problema?

Los primeros años en la vida de los pequeños son decisivos. Viven experiencias que los marcarán para siempre, especialmente cimientos tan importantes como el amor, el afecto, el respeto y la aceptación.

Después de analizar el estilo de vida de 12.500 niños de cinco años, investigadores del Instituto de Salud Infantil de la Universidad de Londres encontraron que los hijos de madres que trabajaban, tenían mayores problemas como inactividad, baja nutrición y sobrepeso. El 65% de los progenitores encuestados, habían trabajado al menos 21 horas a la semana, lo que se reflejaba entre los pequeños a una marcada tendencia a ingerir más bebidas azucaradas y a consumir menos frutas.

La investigadora, Catherine Law, explicó que ante la ausencia de sus madres, los menores usan sus computadores o ven televisión durante al menos dos horas por día, porcentaje que se reduce a la mitad en el caso de los hijos que disfrutan tiempo con sus madres. Igualmente juegan más extensamente, con sus bicicletas, corren o caminan, situación que está asociada a una estrecha relación madres-hijos.

Es importante recabar que las horas que pasamos junto a ellos, son muy valiosas y no se pueden comprar con dinero, ni lo reemplazan los lujos, las posesiones materiales, la posición social o un alto volumen de ingresos.

Los hijos son un gran tesoro como anota la Biblia: “El hijo sabio alegra a sus padres…”(Proverbios 15:20a, Nueva Versión Internacional). Cuando no los edificamos sobre sólidos cimientos, esos mismos chicos pueden convertirse en motivo de amargura, enojo y sufrimiento (Cf. Proverbios 10:1; 17:25).

No obstante, sembrarles una adecuada cimentación, determina el grado de relación que tendremos en un futuro con ellos. Hoy es el día de tomar decisiones al respecto, permitiendo que el Señor Jesucristo ocupe el primer lugar en su familia, y le permita construir con solidez, ese hogar que honre y glorifique a Dios.

Recuerde que la mejor decisión de nuestra existencia, es recibir a Cristo como Señor y Salvador. Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a enfoque.familia@gmail.com

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Artículo #5

¿Es posible edificar hogares vencedores en nuestra sociedad?

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Si Dios ocupa el primer lugar en nuestra familia, tenemos asegurado el éxito... Él es quien nos ayuda a crecer en todas las àreas de nuestras relaciones de hogar...

Ps. Miguel Ángel Tellaeche Bechelani. 

Se agachó con la misma sensación de derrota de quien emprendió una carrera, con enormes ventajas, y en la ruta final, descubre que perdió el impulso. Carlos no sabía qué camino tomar. La suave brisa que bañó la estancia por unos breves segundos, tan fugaces cono un instante de felicidad, le hicieron recordar que la crisis de su familia cumplía dos meses.

No puedo creer que esté a las puertas de separarme—murmuró con desolación mientras arrugaba una hoja de papel con desesperación–. Cada día los problemas se agigantan. Pareciera que no encuentro soluciones…–dijo con dolor en lo más profundo de su ser.

Junto a la biblioteca, un álbum con fotos viejas, muchas descoloridas como si el tiempo desdibujara los recuerdos. Todo formaba parte del pasado, incluso las gráficas donde lucía sonriente con su esposa y los dos hijos.

Y ahí estaba, preguntándose una y otra vez cuál era la salida de la encrucijada, con muchas opciones pero todas desesperadas y con altas probabilidades de terminar en fracaso. “Creo muy difícil recobrar el amor de su familia”, se quejó con amargura.

Lejos de allí, en una oficina del centro de la ciudad, Martha acababa de colgar el auricular. La llamada telefónica le rompió el corazón. Al otro lado de la línea le confirmaron que su hijo Rubén estaba en la sala de urgencias de un hospital. “Fue una sobredosis de cocaína”, le explicó la enfermera.

Con desesperación se preguntaba qué había hecho mal, en qué había fallado, dónde había comenzado a enredarse la madeja, para encontrarse en el callejón sin salida en el que se hallaba ahora,,,

Hogares en crisis en una sociedad sin valores

Un reciente estudio sobre el grado de descomposición que enfrenta el núcleo familiar y que se realizó entre más de doscientas familias de Santiago de Cali, en Colombia, constituye una radiografía de la situación que golpea la sociedad con hogares disueltos e hijos al borde de la delincuencia, la drogadicción y la promiscuidad sexual.

La sicóloga, Margarita Saldarriaga, Coordinadora de la Maestría de Familia de la Universidad Javeriana, explicó que “Los valores y la forma de la familia están cambiando porque la forma tradicional se quedó obsoleta con relación a lo que demanda el mundo actual”. El esquema tradicional de cónyuges con hijos abre las puertas hoy a hogares monoparentales, es decir, con una sola cabeza en la familia.

De acuerdo con el estudio demográfico, el 37% de quienes están al frente de las familias caleñas son mujeres. Sólo el 51% de los hijos viven con sus progenitores. A esta situación contribuyen directamente la irresponsabilidad de los padres, la falta de compromiso mutuo en la relación y el maltrato físico y verbal que afianzan los cimientos de la violencia intrafamiliar.

La violencia física se evidenció en el 40% de los hogares estudiados, seguida de la violencia sicológica con un 35% y un 14% con la conjunción de las dos manifestaciones de agresividad intrafamiliar. Sólo el 51% de los menores de 15 años, de acuerdo con el análisis, vive con sus padres. El 33% vive solo con la madre pero tiene el padre vivo, un 3% vive con el padre—generalmente separado—y un preocupante 6% vive sin sus padres, en casa de familiares o los abuelos.

A estos factores se suman las dificultades en la comunicación y el aislamiento de padres e hijos aun cuando comparten el mismo espacio. “Ahora uno va a un restaurante y se encuentra a una pareja con sus hijos adolescentes en la misma mesa. Todos ocupados chateando con un teléfono celular. No conversan entre sí. No hay posibilidad de dialogar, de preguntarse por sus cosas, porque ya ni siquiera se miran a los ojos”, dijo la sicóloga Margarita Saldarriaga (Diario El País, Edición 22,009, página A8, Junio 19 de 2011)

¿Hay esperanza? Sin duda que sí. El paso fundamental es que le abramos las puertas de nuestra familia a Dios, el Creador. Las Escrituras instruyen: “Si el SEÑOR no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo. Si el SEÑOR no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve para nada.”(Salmo 127:1, Nueva Traducción Viviente)

La crisis por la que atraviesan las familias obedecen, en primera instancia, en volverle la espalda al Padre celestial y en segundo lugar, debido a la ausencia de principios y valores.

Y un tercer aspecto que comparto con usted: la imperiosa necesidad que hayan padres y mujeres sabios que edifiquen hogares sólidos en medio de una sociedad en crisis. Para orientarle, relaciono a continuación siete principios que sin duda resultarán enriquecedores en su vida personal y espiritual.

1. Cubra su familia con oración

Si queremos edificar hogares sólidos en medio de una sociedad en crisis, es necesario que cubramos nuestra familia en oración.

Job era un hombre a quien describe la Biblia como alguien intachable, temeroso de Dios y apartado del mal. Ahora, “Los hijos de Job se turnaban para preparar banquetes en sus casas, y también invitaban a sus tres hermanas a participar de las celebraciones. Cuando las fiestas terminaban—a veces después de varios días—Job purificaba a sus hijos. Se levantaba temprano por la mañana y ofrecía una ofrenda quemada por cada uno de ellos, porque pensaba:<<Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en el corazón>>. Fue una práctica habitual de Job.”(Job 1:1-7, Nueva Traducción Viviente)

A partir de esta enseñanza cabe preguntarnos, ¿cuánto tiempo dedicamos a interceder por nuestro cónyuge e hijos? Si queremos reorientar el curso de la familia, es necesario que le demos el primer lugar a Dios. Las batallas las damos en intercesión y la mejor protección que podemos brindarles, es cubrirlos en oración delante del Señor. Él atiende nuestro clamor.

2. Construya un presente y un futuro sólidos para su familia

Un amigo recibió su tarjeta de crédito. Fue el día más maravilloso de su existencia, comentó a todos. Mostraba la credencial con orgullo, como un atleta que ganó un trofeo. Feliz. Sin embargo su entusiasmo se convirtió en tristeza tiempo después cuando llegó la factura de cobro. ¡Estaba endeudado hasta el alma!

La Biblia relata una escena dolorosa, que probablemente se repite hoy día con más frecuencia de lo que imaginamos: “Cierto día, la viuda de un miembro del grupo de profetas fue a ver a Eliseo y clamó: –Mi esposo, él temía al SEÑOR. Pero ahora ha venido un acreedor y me amenaza con llevase a mis dos hijos como esclavos.”(2 Reyes 4:1, Nueva Traducción Viviente)

Si bien es cierto el pasaje no abunda en detalles, si arroja elementos que nos permiten inferir que quizá el siervo de Dios estaba endeudado. A su muerte, la carga recayó sobre su familia.

¿Acaso usted mide las consecuencias de lo que hace con cada dólar que presta?¿Es de aquellos que viven llenos de deudas sólo para guardar apariencias? ¡Es tiempo de cambiar! Evalúe cuidadosamente el manejo de sus finanzas, y en adelante, sólo piense en su familia. Invierta cada céntimo con prudencia y no movido por la emoción.

3. Sus acciones equivocadas, perjudican a la familia

Muchas de las maldiciones, ruina y crisis que enfrenta nuestro hogar, tiene origen en errores que cometemos, consciente o inconscientemente. Terminan pagando las consecuencias inocentes: el cónyuge o los hijos.

Ilustro este principio con el adulterio en el que incurrió David. Cayó en inmoralidad con Betsabé y para encubrir su pecado, cegó la vida del esposo, Urías. La mujer quedó embarazada y Dios a través del profeta Natán lo exhortó.

“Entonces David confesó a Natán:–He pecado contra el SEÑOR–. Natán respondió:–Sí, pero el SEÑOR te ha perdonado, y no morirás por este pecado. Sin embargo, como has mostrado un total desprecio por el SEÑOR con lo que hiciste, tu hijo morirá–… Finalmente, al séptimo día el niño murió.”(2 Samuel 12:13-18 a, Nueva Traducción Viviente)

En adelante, un principio que debe observar en su existencia, es medir cuidadosamente todo cuanto hará. No sea que por su falta de sensatez, termine haciéndole daño—fruto de las consecuencias que se desatan—a quienes ama.

4. Perdone los errores de su familia

¿Alguna vez enfrentó la ingratitud de sus hijos?¿Se sintió herido por la actitud rebelde de ellos? Probablemente sí. La mayoría de los padres hemos atravesado por una situación así. El problema radica en guardar sentimientos de rencor hacia nuestro cónyuge o los hijos, cuando fallan.

Un buen ejemplo lo ofrece el rey David. ¿Recuerda su historia? Tras ascender al poder, quien quería derrocarlo, era su propio hijo Absalón. Literalmente le hizo la guerra. Procuraba la muerte de su propio progenitor. Las fuerzas leales al rey, fueron el procura del joven, quien fue muerto en medio de los enfrentamientos.

Pero a pesar del dolor que le causó el muchacho, su padre no solo le perdonó sino que estaba pendiente de su suerte. Estaba expectante por la razón que traían los mensajeros desde el frente de batalla. Uno de ellos le trajo una dolorosa noticia. “En seguida el etíope llegó y le dijo: -Tengo buenas noticias para mi señor el rey. Hoy el SEÑOR lo ha librado de todos los que se rebelaron en su contra–. –¿Qué me dices del joven Absalón?—preguntó el rey–. ¿Se encuentra bien?–. Y el etíope contestó:–¡Que todos sus enemigos, mi señor el rey, ahora y en el futuro, corran con la misma suerte–. Entonces el rey se sintió abrumado por la emoción. Subió a la habitación que estaba sobre la entrada y se echó a llorar. Y mientras subía, clamaba: <<Oh, hijo mío Absalón!¡Si tan solo yo hubiera muerto en tu lugar!¡Oh, Absalón, mi hijo, mi hijo!”(2 Samuel 18:31-33, Nueva Traducción Viviente)

Revise cómo andas las cosas en familia. Si debe perdonar, hágalo. Es por su bien, y el de sus seres amados. Perdonar significa olvidar el pasado y abrir las puertas a una nueva oportunidad a quienes le fallaron e incluso, le causaron dolor.

5. Debe velar por el bienestar de su familia

La responsabilidad es inherente al compromiso de ser padres. A usted le cabe un enorme compromiso con su esposa y sus hijos. Es una obligación voluntaria que adquirió delante de Dios y la sociedad.

El apóstol Pablo escribiendo a su discípulo Timoteo, le instruyó: “Aquellos que se niegan a cuidar de sus familiares, especialmente los de su propia casa, han negado la fe verdadera y son peores que los incrédulos.”(1 Timoteo 5:8, Nueva Traducción Viviente)

Revise cómo está ejerciendo ese liderazgo al interior de la familia, liderazgo que comienza ejerciendo la auténtica responsabilidad que incluye provisión material pero también afectiva para su esposa e hijos.

6. Discipline para edificar, no para destruir

La disciplina pretende educar, edificar, no destruir. Así lo enseña el rey Salomón, sentando las bases de un principio que guarda particular vigencia en nuestro tiempo:“Disciplina a tus hijos mientras haya esperanza; de lo contrario arruinarás sus vidas.”(Proverbios 19:18, Nueva Traducción Viviente), y también: “El corazón del muchacho está lleno de necedad, pero la disciplina física la alejará lejos de él.”(proverbios 22.15, Nueva Traducción Viviente)

Tenga presente que amor y disciplina, al interior de nuestra familia y en el esquema padres-hijos van de la mano. No obstante, disciplinamos no para causar daño sino para instruir y edificar-

7. Decídase por servir a Dios en su familia

La sociedad en crisis en la que nos desenvolvemos se gobierna por antivalores. Esos antivalores son los que desencadenaron la situación que atraviesan las familias, camino del abismo.

Es necesario que nos decidamos por Dios y le demos el primer lugar. Cuando somos fieles a Él, sembramos en nuestra familia los principios y valores que nos enseña.

Un ejemplo claro lo ofrece Josué, el gran conquistador de Israel, cuando al pasar a la tierra prometida advirtió a todos: “Por lo tanto, teme al SEÑOR y sírvelo con todo el corazón. Echa fuera para siempre los ídolos que tus antepasados adoraron cuando vivían del otro lado del río Éufrates y en Egipto. Sirve sólo al SEÑOR. Pero si te niegas a servir al SEÑOR, elige hoy mismo a quien servirás. ¿Acaso optarás por los dioses que tus antepasados sirvieron del otro lado del río Éufrates?¿O preferirás a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ahora vives? Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al SEÑOR.”(Josué 24:14, 15. Nueva Traducción Viviente)

Si nuestro hogar marcha de mal en peor es porque carece de principios y valores. Sin embargo, hay esperanza. Estriba en volvernos al Señor. Él transforma el curso de la historia, tanto nuestra como de nuestra familia.

¿Recibió a Cristo en su corazón?

La mejor decisión que toda persona puede tomar, es rendirse a Cristo, Abrirle las puertas de su corazón. Es sencillo, basta que le diga en oración allí donde se encuentra;“Señor Jesucristo, reconozco que he pecado y que hasta hoy, mi vida ha sido un fracaso porque la mente del viejo hombre me dominaba. Gracias por morir por mis pecados en la cruz y abrirme las puertas a una existencia renovada. Te recibo en mi corazón como único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Puedo asegurarle que su vida jamás será la misma. Aceptar a Cristo es la mejor decisión. Ahora tengo tres recomendaciones para usted: la primera, que ore diariamente. Orar es hablar con Dios. La segunda, que lea la Biblia. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios para el crecimiento y la transformación personal y espiritual, y por último: comience a congregarse en una Iglesia cristiana. Otras personas que comparten su fe en Jesucristo, le ayudarán en el proceso de cambio.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a enfoque.familia@gmail.com

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Artículo #4

Padres y madres decididos a triunfar: Un derecho de familia.

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Dios nos llama a edificar familias de éxito, con el poder de Jesucristo

Ps. Miguel Ángel Tellaeche Bechelani. 

Fue una desilusión. Iba a la iglesia y un pastor, en quien había depositado su confianza, cometió un error fatal. Se separó de su esposa y no habían pasado dos meses antes de que ya tuviera un nuevo compromiso. “Voy a reorientar mi vida”, le dijo a varios de sus inmediatos colaboradores. En el colmo de su descaro, pretendía seguir ministrando en el templo.

Ese fue el motivo de su desilusión. Dijo que no regresaría a la congregación. “Todos son hipócritas”, juzgó sin dar margen a reconsiderar la situación. Perdió todo contacto con la iglesia, con Dios y con la paz que se derivaba de una fe sólida. “Sin Dios se vive igual” se atrevió a decir.

La crisis que se desencadenó en su existencia no es fácil de describir.Con frecuencia experimentaba desánimo. La tranquilidad  era esquiva. Ninguna iniciativa que emprendía resultaba exitosa. A un incidente se sumó otro, y otro más, hasta convertirse en un verdadero laberinto.

Sus reacciones agresivas, que consideraba asunto del pasado, regresaron.El día menos esperado arrojó contra un libro contra  la pared. Fue la única salida que encontró para desahogar la ira que le carcomía. Cayó en cuenta de su falla cuando varias hojas surcaron el aire y fueron cayendo con lentitud, con una calma que iba más allá de cualquier explicación.

El punto más alto de su crisis se produjo el día que comenzó a concebir la posibilidad de quitarse la vida. Estaba cerca de un ventanal, en el quinto piso del edificio de apartamentos que ocupaba. La superficie adoquinada del primer piso le parecía tentadora. Saltar al vacío no tomaba mucho tiempo. ¡Sus problemas se irían para siempre! Aferrado a una reja metálica mientras miraba en la distancia acariciando la idea, revisó su vida. Se había tornado en un caos.

Esa tarde también decidió algo: recomenzar la tarea. Levantar los muros de su existencia rota. Amistarse nuevamente con Dios. Y lo hizo. No fue fácil, pero con perseverancia lo logró. Leonardo Ramírez Ordóñez asiste hoy a la iglesia. Es un hombre renovado. Sabe que la vida si tiene sentido.

Comience la tarea

Hay una enorme diferencia entre anhelar algo y materializarlo. Entre uno y otro extremo media un puente que se levanta sobre dos bases fundamentales: decisión y perseverancia.

Conozco infinidad de personas que siempre dicen: “Mañana comienzo una nueva vida”. Y jamás lo hacen. Siguen inmersos en su crisis sin dar un paso sólido hacia delante.

Nehemías, el legendario héroe de la antigüedad, es un vivo ejemplo de alguien que no solo desea algo sino que, con ayuda de Dios, se propone sacarlo adelante. ¿Se imagina cuánto avanzaría usted si asume la determinación de llevar a la práctica aquellos sueños, metas y esperanzas que por mucho tiempo surcaron sus pensamientos? Sin duda habría llegado muy lejos…

¿Qué hizo Nehemías? El fue quien lideró junto a hombres entusiastas y decididos, la reconstrucción de los muros de Jerusalén. De su vida aprendemos varios principios:

1.- Nehemías no fue insensible a la situación de su pueblo

Tras enterarse de la calamitosa situación que enfrentaban sus compatriotas. “Cuando oí  esto me senté y lloré. Durante varios días ayuné y oré así al Dios del cielo: Mírame y ve que de día y de noche oro por el pueblo de Israel. Escucha la oración de quienes se deleitan en darte gloria y honra. Ayúdame cuando le presente al rey mi petición. Haz que su corazón sea propicio a mí” (Nehemías 1:5-11. La Biblia al Día).

Algo sobresaliente en este hombre es que no esperó que otros resolvieran los problemas. Dispuso su corazón a ser parte de la solución y no artífice del conflicto. Evidenció una actitud positiva y alentadora que tanta falta hace en nuestras iglesias.

2.- Nehemías estuvo dispuesto a liderar la campaña

Lo más fácil hoy día es dejar la tarea sobre los hombros de los demás.Nada más cómodo que eludir responsabilidades. Sin embargo Nehemías asumió el liderazgo. Despertó las potencialidades que Dios había colocado en su ser.

En cierta ocasión y cuando el rey a quien servía vio su decaimiento en el estado de ánimo, le preguntó la razón de su tristeza. Fue la oportunidad para que él le explicara la situación difícil de su pueblo, a varios cientos de kilómetros de distancia. Allí, en ese breve diálogo, puso de presente sus condiciones de líder:

“—Bien, ¿qué podemos hacer?—preguntó el rey.—Si agrada a su majestad y si he hallado gracia ante su presencia, envíeme a Judá para reconstruir la ciudad de mis padres”(Nehemías 2:4, 5).

Quien tiene claras sus metas, no duda. Sabe adónde quiere llegar y emprende el camino. Nehemías no titubeó ni un instante al esbozar sus planes. Si usted está convencido de aquello que anhela, no albergará el miedo; por el contrario, dará pasos sólidos.

3.- Nehemías planificó qué hacer, no improvisó

Cuando arribó a Jerusalén, comisionado por el rey, Nehemías no improvisó. Tomó atenta nota de cuál era la situación antes de actuar. Una actitud previsiva que trae buenos resultados. Quien obra sin medir las consecuencias, generalmente enfrenta dificultades.

“Tres días después de mi llegada a Jerusalén me levanté durante la noche y salí llevando conmigo unos pocos hombres. Yo no le había contado a nadie los planes que dios había puesto en mi corazón acerca de Jerusalén. Entonces todavía de noche subí por el arroyo y volví a entrar por la puerta del valle”(Nehemías 2:11-15).

Un buen líder no habla, actúa. Le temo a quienes se ufanan de hacer esto y aquello. En buena parte de los casos, cuando llega la hora de poner en práctica sus pretendidas iniciativas, desisten o simplemente esperan a que otra persona dé el primer paso. Infortunadamente sus planes los tienen únicamente en la imaginación.

4.- Nehemías dijo “Hagamos” no dijo simplemente “Hagan

La mejor demostración de un líder que motiva, estriba en aquellos que se involucran, que dan el primer paso, que sirven de ejemplo. Nehemías tenía claro ese principio de éxito tal como lo leemos en las Escrituras:

“Los funcionarios de la ciudad no sabían que yo había estado afuera, ni por qué, porque a nadie le había hablado de mis planes, ni a los jefes políticos ni a los jefes religiosos, ni a los que habían estado haciendo el trabajo.—Ustedes conocen bien el estado calamitoso de nuestra ciudad—les dije–. Está en ruinas y las puertas están quemadas. ¡Vamos! Reedifiquemos los muros de Jerusalén y quitemos de nosotros este oprobio”(Nehemías 2:16, 17).

Usted tiene la visión, sea en el plano eclesial, secular o familiar.Compártala. Contagie a otras personas de su motivación. Obviamente no debe sorprenderse si hay quienes no se identifican con sus propuestas. Pero, si tomado de la mano del Señor Jesucristo, le toca emprender la tarea solo, no lo piense dos veces: hágalo…

“Entonces les hablé del deseo que Dios había puesto en mi corazón y de la conversación que había tenido con el rey para presentarle mi plan, plan que él había aceptado. Ellos respondieron inmediatamente:–Bien. Vamos y construyamos la muralla”(Nehemías 2:18).

Es hora de emprender la tarea y no dilator lo que debemos hacer hoy. Los ganadores saben que dilatar sus sueños significa tanto como enterrarlos, porque el tiempo todo lo deja en el olvido.

5.- Nehemías no se detuvo ante los obstáculos

Las dificultades es apenas previsible que aparezcan cuando hemos emprendido una tarea que otros desecharon, eludieron o simplemente tuvieron pereza de emprender. Eso ocurrió a Nehemías y sus acompañantes. Sin embargo no se dieron por vencidos.

“Y comenzaron a trabajar. Pero cuando Sanbalat el horonita, Tobías el funcionario amonita y Gesem el árabe se enteraron de nuestro plan, se burlaron y dijeron:–¿Qué es lo que están haciendo?¿Se están rebelando acaso contra el rey? Pero yo les contesté:–El Dios del cielo nos ayudará, y nosotros, sus siervos, reedificaremos los muros. Pero ustedes no tendrán parte en este asunto.”(Nehemías 2:19, 20).

No permita que los obstáculos roben sus sueños, metas y esperanzas. Sométalos a Dios. Deposite su confianza en Él. Sin duda podrá salir airoso. Recuerde que usted nació para vencer y que, con ayuda del Señor Jesucristo, hoy es el día de emprender la edificación de los muros…

Una recomendación final: reciba a Jesucristo como su Señor y Salvador. Hoy es el día para hacerlo. Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a enfoque.familia@gmail.com

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Artículo #3

¡Familias unidas, jamás serán vencidas!

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Permita que Dios ocupe el primer lugar en su familia y comprobará de qué manera, habrá unidad y éxito en su relación de pareja y con sus hijos...

Ps. Miguel Ángel Tellaeche Bechelani. 

Fue un relato muy humano con un final triste. La protagonista: una adolescente de quince años, condenada en Estados Unidos a morir en la cámara de gas por dar muerte a un ex amante. El nombre del filme:“Demasiado joven para morir”.

La trama inicia con la captura de la chica. En desarrollo de las escenas, el cineasta puede apreciar que, de un lado fue abandonada por su madre, de otra parte, salió en busca de oportunidades y cayó en manos de un proxeneta, y como si el argumento fuera liviano, la jovencita se enamora de un militar del que, pocos meses después, se separa para regresar al mundo de prostitución del que creía haber huido a tiempo.

En una concatenación de odios, desilusiones y adicción a las drogas, se desencadena una muerte trágica por la que es condenada a la pena máxima.

Amanda o Mandy, como se identifica al personaje central del largometraje, es la réplica de una juventud aislada de sus padres, porque cada quien tiene su propia ocupación y nadie se preocupa de nadie. Cada día están más distantes, aun viviendo en un espacio tan reducido como es un apartamento o una casa…

La familia: una preocupación de siempre…

Históricamente el hombre ha hablado de la familia. Lo hizo incluso el filósofo griego Aristóteles (384-322) quien predicaba a los seguidores, en su lejana Grecia, que la familia toma su esencia de la misma naturaleza, y que el hombre tiene una inclinación natural a vivir en sociedad y por supuesto en familia. Sin embargo, postulados así no dejan de ser meras palabras. Se habla muy bonito pero se práctica poco…

Si se toma el trabajo de ir a una librería, encontrará sinnúmero de textos con infinidad de pautas para fortalecer los lazos familiares; sin embargo, las técnicas cuando no van acompañadas de la práctica, con un sincero compromiso de corazón, no pasan de ser eso: meras técnicas.

¿Quiénes son responsables de la ola de rebeldía, drogadicción, promiscuidad, suicidios y desesperanza como la que gobierna a nuestros jóvenes? Usted y yo somos los responsables. Recuerde que a través del liderazgo que ejercemos en casa, edificamos hijos e hijas con principios y valores. Son ellos quienes dinamizan la transformación de nuestra sociedad.

Padres distantes de los hijos

Curiosamente conforme llega la modernidad, los padres se aíslan de los hijos. Y delante de Dios no está bien.

Nuestro hogar debe ser objeto de particular cuidado, tal como lo recomendó el apóstol Pablo: “Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles; porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:7, 8).

De nada vale tener una casa cómoda, un auto lujoso y una posición social respetable, si no tenemos una familia sólida.

Y nuestro núcleo se fortalece tomando tiempo para hablar con los hijos, para dialogar con el cónyuge, para consultar las decisiones que atañen a todos, para escuchar sugerencias e inquietudes.

Sólo de esta manera podremos reflejar a Jesucristo en el mundo, no como ocurre con muchas personas que hablan del amor de Dios pero en sus hogares experimentan un verdadero infierno. Animo… ¡Es hora de comenzar a fortalecer los lazos de la familia!

Jamás olvide: la mejor decisión para comenzar a edificar hogares sólidos, es a través de una familia en la que gobierne Jesucristo. Él debe ocupar el primer lugar, en nuestra vida y en muestra familia. Nos asegura la solidez en las relaciones intrafamiliares y, de paso, nuestro crecimiento personal y espiritual.

¿Qué espera? Reciba hoy a Cristo como Señor y Salvador. Puedo asegurarle que no se arrepentirá, y su vida será diferente…

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirnos a enfoque.familia@gmail.com

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Artículo #2

Desarrolle la capacidad de líder en sus hijos

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Es fundamental sembrar en nuestros hijos principios y valores que les permitan avanzar hacia el éxito

Ps. Miguel Ángel Tellaeche Bechelani. 

A lo que más le temía Laura, era al hecho de que sus dos hijos adolescentes terminaran en lo que su padre: resignarse a trabajar jornadas de más de diez horas en un sucio, caluroso y perjudicial socavón del que extraían carbón. “Me angustia pensar que mis hijos terminarán haciendo lo mismo, expuestos a morir en una mina”, decía una y otra vez.

Cuando Ramiro llegaba cansado a casa, negro totalmente por el hollín, se enfadaba por cualquier cosa y reñía con sus hijos cuando los veía estudiando. “Apaguen esa luz, que la energía eléctrica está muy cara”, refunfuñaba.

A Laura lo que le preocupaba, no era tanto que él se enojara al ver a sus hijos trabajando hasta tarde, sino que en su pequeño mundo, estaba convencido que sus hijos terminarían trabajando en la compañía minera.

Con el paso de los años y las capacidades de sus hijos, que estimulaba su madre, uno llegó a ser ingeniero civil y el otro, es abogado en una ciudad capital, en Suramérica.

No se dejaron vencer por las circunstancias; llegaron lejos gracias a los sueños, la perseverancia y la convicción que tenían de ser llamados al éxito, como les repetía Laura una y otra vez con su lenguaje escazo pero lleno de profunda sabiduría.

Principios para desarrollar el liderazgo

Para desarrollar el liderazgo de nuestros hijos, hay cinco principios que compartimos para que los analice y ponga en práctica a partir de hoy:

1. Desarrolle en sus hijos confianza en sí mismos. No solamente es aconsejable que les delegue responsabilidades sino que los felicite cuando hagan las cosas bien. Eso les permitirá reconocer sus logros y valorarlos.

2. Permítales socializar. Ayúdeles a mirar su entorno y a tener trato con otros niños. Que interactúen y aprendan, por sí mismos, lo que es desenvolverse en sociedad.

3. Enséñeles principios y valores. Permita que fundamenten su vida a partir de cimientos sólidos como la honestidad, la verdad, dejar de lado las actitudes egoístas, sujeción a las autoridades y reconocimiento de Dios en su existencia, entre otros fundamentos.

4. Permítales tomar decisiones. Enséñeles a asumir responsabilidad en todo cuanto hagan. Si cometen errores, permítales que reconozcan el valor de equivocarse y volver a intentarlo. Los sicólogos recomiendan dejar de lado la sobreprotección: “El niño debe aprender a desenvolverse en un mundo real y no imaginario, o donde todo es fácil, como quieren los padres. Hay que brindarles herramientas para defenderse en la vida”(Diario El País. 28/02/2012)

5. No les de gusto en todo. Es importante que aprendan que las cosas se reciben a su debido tiempo, que no todo se logra en un abrir y cerrar de ojos.

6. Enséñeles a fijarse metas en la vida. Que reconozcan el valor de los pequeños logros que llevan a grandes conquistas y que el éxito no viene de un día para otro sino que demanda esfuerzo, dedicación y perseverancia.

7. Afiáncelos en la fe. Es fundamental que sus hijos, no solamente crean en Él, sino que confíen en su poder. Todo está íntimamente ligado a la fe; la certeza de que no hay límites para nuestro Padre y amoroso Creador.

Recuerde que, como padres, tenemos la enorme responsabilidad de forjar en nuestros hijos las potencialidades que les permitirán lograr al liderazgo presente y futuro.

Con ayuda de Dios, estamos llamados a desarrollar las potencialidades de liderazgo en nuestros hijos...

Dios le ayudará en su tarea

Forjar hijos triunfadores y cimentar en ellos principios de liderazgo, presente y futuro, no es una tarea fácil pero tampoco imposible. Con ayuda de Dios podrá lograrlo. Recuerde que si nuestro amoroso Padre celestial ocupa el primer lugar, en nuestra vida y en nuestra familia, tenemos asegurado el éxito.

En la Biblia—el libro de los ganadores—leemos que: Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño. He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta” (Salmo 127:1-5)

Usted y yo fuimos concebidos por Dios para triunfar. En esa dirección, es importante que reconozcamos que colocó enormes potencialidades de liderazgo que debemos desarrollar. La decisión no es de nuestro Señor sino nuestra. Nos afianzamos como triunfadores o nos dejamos arrastrar por las circunstancias, muchas de ellas adversas, y en esa dirección formamos a nuestros hijos… ¿Cuál es su decisión?

Ah, y a propósito de decisiones: ¿Ya recibió a Jesucristo como Señor y Salvador? Hoy es el día para que lo haga. No dilate esa determinación que le permitirá experimentar crecimiento personal y espiritual.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirnos a enfoque.familia@gmail.com

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Artículo #1

Cuando no hay papá en la casa

Por Greg Heyman

Para un niño, el hogar perfecto es aquel en el que hay un padre y una madre que lo aman. Pero para muchos jóvenes en  los Estados Unidos, la realidad de un hogar con padre y madre es solo un sueño. Los hogares sin padres, más allá de
dejar al niño con un sentimiento de inseguridad y soledad, tienen un impacto negativo en la sociedad. “Casi cualquier cosa mala que le puede suceder a un niño le sucede con mayor frecuencia a los hijos de padres divorciados y a aquellos que
viven con uno solo de ellos”, sostiene David Popenoe, autor de Life Without Father .

Popenoe señala las estadísticas acerca de los hogares sin padre y observa en ellas evidencias de que la ausencia del padre es “la razón principal” sin importar la posición económica:

  • Los arrestos por delitos violentos cometidos por jóvenes aumentaron.
  • Los informes de abuso y abandono de niños se han quintuplicado desde 1976, cuando se comenzó a registrar esta información.
  • Los trastornos alimenticios y los índices de depresión han subido a niveles inimaginables entre los adolescentes.
  • El número de adolescentes que cometen suicidio se ha triplicado.
  • Los promedios de notas en los exámenes de nivel en las escuelas secundarias han bajado casi 80 puntos.
  • La pobreza se concentra ahora en el estrato más joven de la sociedad, en lugar de los ancianos.

Un peligro latente para la sociedad.

 “La vinculación entre estas situaciones que nos son conocidas y la falta de un padre en el hogar, ha sido verificada empíricamente por una enorme cantidad de estudios sociales y de comportamiento”, sostiene Popenoe al comentar sobre las estadísticas. “Dado que los niños y jóvenes son el futuro de nuestra sociedad, estas consecuencias negativas son una calamidad social que no tardará en estallar”.

“Es una desgracia, no solo para los niños que la sufren, sino para todos los miembros de la familia”, dice Popenoe. Al hablar sobre este tema en Fatherless America, David Blankenhorn dice que el número de hogares con el padre ausente es un problema que crece cada vez más.

Blankernhorn, presidente de la National Fatherhood Initiative y fundador del Institute for American Values, no solo está de acuerdo con que se le ha restado importancia a los padres en este país, y como resultado se ha producido un aumento en los delitos, la violencia familiar, el abuso sexual de niños y la cantidad de niños que viven en la pobreza. “Una generación atrás, era razonable esperar que un niño estadounidense creciera junto a sus padres”, señaló Blankenhorn durante un discurso en Minneapolis. “Hoy, es razonable esperar que un niño estadounidense NO crezca al lado de su padre. Esta falta del padre es el problema de consecuencias más graves en nuestra generación”.

Blankenhorn dijo que corregir el aumento del número de hogares sin padre es un asunto que los políticos deben comenzar a tratar. “La única estrategia para revertir esta tendencia es aumentar el número de niños que se crien con sus padres”, sostuvo. “Y la mejor manera de encarar esta tarea es reforzar la paternidad como rol social y comenzar a relacionar a millones de niños en los Estados Unidos con sus padres”.
Blankenhorn no es el único que sostiene esto. “Cuando el padre biológico de un niño no está presente en el hogar, se incrementa el riesgo de que ese niño adopte comportamientos sociales negativos”, dijo John Hill, director de investigaciones del Alabama Policy Institute.

Hill dijo que los varones no son los únicos que sufren por la falta del padre. “Esto los priva de modelos y no solo a los varones, sino también a las niñas”. “Los niños necesitan saber cómo es un hombre responsable y las niñas necesitan ver cómo es un hombre fuerte, para saber qué buscar en su futuro compañero”.
El compromiso del padre es un factor importante que determina lo que sus hijos aprenden con respecto a la responsabilidad, agregó Hill. “Necesitan saber que papá no se va cuando las cosas se ponen mal”. Popenoe dijo que la ausencia de los padres retrasa el desarrollo del niño. “En la actualidad hay miles de evidencias sobre los efectos negativos de un divorcio en el desarrollo social y evolutivo de un niño”. Popenoe dijo que los hijos de padres divorciados obtenían resultados negativos en diversas áreas, por ejemplo:

  • Hostilidad hacia los adultos, popularidad entre los de su edad, pesadillas y ansiedad (según la estimación de sus padres).
  • Comportamiento en la escuela, salud mental, dependencias, ansiedad, agresión, retraimiento, falta de atención, popularidad entre sus pares y dominio propio (según la estimación de sus maestros).
  • Calificaciones bajas en lectura, escritura y matemáticas.
  • Bajo aprovechamiento escolar, incluyendo calificaciones bajas en lectura y matemáticas, o repetición de grados.
  • Salud física.
  • Visitas al psicólogo escolar.

Los hijos de hogares destruidos también sufren una carga emocional que se prolonga más allá de sus años de juventud, según la psicóloga Judith Wallerstein. “Muchos hijos de padres divorciados sufren efectos negativos mucho tiempo después del divorcio”, dijo Wallerstein. Entre las conclusiones a las que llegó, además, se encuentra en:

  • Más de un tercio de los jóvenes experimentan una depresión que puede ir de moderada a severa, cinco años después del divorcio de sus padres.
  • Un número de jóvenes se encuentran perturbados, desorientados y no logran alcanzar las metas propuestas, diez años después del divorcio de sus padres.
  • Muchos tienen problemas para establecer su propia relación con el sexo opuesto, quince años después del divorcio de sus padres.

La solución, según Blankenhorn, es reforzar el rol de la paternidad y regresar al concepto del “hombre de familia”. “El factor más determinante para el comportamiento delictivo no es la raza, ni la posición económica, ni las creencias religiosas”, dice Blankerhorn, “sino la ausencia del padre. Son varones que no crecen junto con sus padres”. Blankenhorn señala que la relación entre el comportamiento delictivo y la ausencia del padre en el hogar ha sido bien documentada.

Una vez que los investigadores han considerado “los ingresos y otros factores, es la ausencia del padre la que aparentemente genera una mayor probabilidad de llegar a un comportamiento delictivo”, sostiene Blankenhorn. “Más del 70% de los jóvenes que están actualmente en institutos correccionales son muchachos que han crecido sin su padre en el hogar”.

James Q. Wilson, profesor de la Universidad de Los Angeles, dice que las pautas de relación en la comunidad pueden ser marcadas por las madres, “pero son reforzadas por los padres”.

Un factor estabilizador

“Los vecindarios sin padres son vecindarios sin hombres capaces y dispuestos a enfrentar a los jóvenes que andan vagando… y para confrontar a los padres que no cumplen con esa responsabilidad”, dice Wilson. “La ausencia de padres priva a la comunidad de esos pequeños batallones que de manera informal pero efectiva, controlan a los jovencitos que están en la calle”. El impacto de los niños que crecen en hogares sin padre es un factor que según Wade F. Horn se refleja en la salud emocional de los niños. “En casi todos los indicadores de bienestar, los niños de hoy tienen niveles mucho más bajos que los de hace una generación”, dice Horn. “La razón es el dramático aumento, en los últimos 30 años, del número de niños que crecen en hogares con el padre ausente”. Horn dice que los niños que se crían sin su padre tienen mayores probabilidades de: “tener un menor rendimiento en la escuela o de abandonar sus estudios, de comenzar su actividad sexual a edad temprana, de tener problemas con el alcohol o las drogas, y de sufrir o perpetrar actos de violencia”. Popenoe cita estadísticas que muestran que el porcentaje de niños que viven lejos de su padre biológico ha pasado de un 17% a un 36% (más del doble) entre 1960 y 1990. “Es indispensable que haya padres comprometidos para el bien de los niños y de la sociedad”, dice Popenoe, “y la creciente falta de padres en nuestro país es un desastre en potencia”.

Resultados preocupantes

Hill ofrece las siguientes estadísticas que señalan el impacto negativo de la falta del padre en sus hijos:

  • Entre un 22 y un 30% de los estudiantes provenientes de hogares destruidos repiten algún grado en la escuela, contra un 12% de aquellos que viven con su padre y su madre.
  • Solo el 67% de los jóvenes provenientes de hogares de padres divorciados asisten a la universidad, contra un 85% de los que se han criado con ambos padres.

La National Fatherhood Initiative fue creada en 1994 “para contrarrestar el creciente problema de la falta del padre en el hogar, estimulando un movimiento con amplia base social para restaurar la paternidad como prioridad nacional”, explica Horn.
Él dice que la importancia de la presencia del padre en el hogar está convirtiéndose en un asunto que ha atraído
la atención de los políticos. “Prácticamente todos están de acuerdo en que es importante que el padre esté”, dice Horn, “y que es más importante de lo que muchos pensaban”. A pesar de esta toma de conciencia, Hill menciona estadísticas que muestran la realidad actual:

  • Este año, más de un millón de niños sufrirán la separación o el divorcio de sus padres.
  • 1.3 millón de niños nacerán fuera del matrimonio.
  • En total, casi 2.5 millones de niños se unirán a las filas de los que no tienen padre.

Horn dice que NFI está participando en una campaña de educación pública que destaca la importancia del padre
para los niños y para la comunidad. “Además, hemos desarrollado, conjuntamente con el Consejo de Publicidad, una campaña de anuncios de bienestar público nacional para crear mayor conciencia, haciendo énfasis en que el padre hace una contribución única e irreemplazable en la vida de sus hijos”, dice, “y que necesitamos alentar y apoyar a los hombres para que sean padres buenos y responsables”.
Este artículo apareció por primera vez en la edición del 2 de noviembre de 2000 en The Alabama Baptist. Publicado con permiso.

CICATRICES EN EL ALMA
La pérdida del padre puede dejar heridas emocionales en un niño, que permanecerán hasta que sea un adulto. Ya sea que la pérdida se produzca por el divorcio de los padres, el abandono o la muerte del padre, la ausencia deja al niño sin
un padre que podría haber sido un modelo positivo. Pero la pérdida del padre muchas veces no deja tan mal a los niños cuando el padre muere, como cuando este decide abandonar a la familia.

“La muerte es más permanente (que el divorcio)”, dice Mark Seanor, ministro de estudiantes de la First Baptist Church de Huntsville, Alabama. “Es un cierre, es algo final”. Seanor dice que tomar conciencia de la muerte quita la esperanza de que la familia pueda volver a reunirse, y permite que los niños puedan continuar con su vida, algo que ellos generalmente anhelan cuando se produce un divorcio o un abandono. “No hay esperanza de que la familia vuelva a estar unida”, dice Seanor. Mike McLemore, pastor de Lakeside Baptist Church en Hoover, Alabama, se hace eco de las afirmaciones de Seanor. “Creo que la muerte es más fácil que el divorcio”, dice McLemore.

“La muerte tiene carácter final. Aun los niños pequeños pueden comprenderlo, y así siguen adelante”. “Cuando el padre de un niño muere, en un sentido psicológico muy concreto, sigue presente”, sostiene John Hill, director de investigaciones del Alabama Policy Institute. Aunque físicamente el padre esté ausente, sus fotografías continúan sobre la pared. Hill dice que generalmente también se comparten recuerdos felices, de cuando el padre estaba vivo. “En un caso de divorcio, esto no sucede”, dice Hill.

“En las casas donde ha habido un divorcio, si se llega a hablar de él, generalmente es en forma negativa”. La muerte del padre, en contraposición al abandono de sus hijos o el divorcio de los padres, es menos traumática para el hijo, porque este comprende que su padre no eligió morir. “No hay tanta culpa cuando se trata de una muerte, como cuando se trata de un divorcio”, dice McLemore. Seanor dice que durante sus 28 años en el ministerio con estudiantes, ha trabajado con jóvenes que perdieron a sus padres tanto por un divorcio como por causa de la muerte.

La diferencia es que la muerte no produce la sensación de culpa que generalmente acompaña el divorcio de los padres o el abandono por parte del padre. “Es un tema de adultos que los jóvenes deben soportar y enfrentar”, dice Seanor.

“Ese sentimiento de culpa carga de tensión innecesaria al niño”, dice Hill, “que piensa que es su culpa. Muchas veces llega a convencerse de ello”.  McLemore agrega que generalmente los niños aceptan la muerte del padre con mucha mayor facilidad que el divorcio de sus padres. “Asimilar una muerte, sin duda, lleva meses”, sostiene. “Pero creo que el divorcio lleva años”. Seanor dice que la clave para trabajar con los jóvenes, Independientemente de la causa por la que se han quedado sin su padre, es la participación de la iglesia. “Lo importante es ayudarlos a volver a encauzar sus vidas”, concluye.

Categorías:Padres
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